Hirarzaeza y Harrahia: ‘alfoces’ que fueron cuna del euskera occidental (ss. VI-X)

Senda del cartero (Apellániz-Arlucea)Hace unas semanas un grupo de amigos realizamos un tramo de la “ruta (meridional) del euskera“, entre las localidades de Apellániz y Arluzea en la Montaña Alavesa. Utilizamos para ello dos sendas balizadas del Parque Natural de Izki, la del Cartero y la Txarabitana. De esa forma se salvan los altos de San Cristóbal (1.057 m) y San Justi (1.024 m), por los portillos de Karrantan (Apellániz) y Arratia (Arluzea), que conectan los valles de Arraya y del río Ayuda, antiguos ‘alfoces’ de Harrahia y Rigo de Ivita en la Reja de San Millán (1025).

Senda del cartero (Apellániz-Arlucea) La travesía merece este nombre porque la variedad de euskera occidental que surgió en Iruraiz-Gauna y Arraya hacia los siglos VI-VIII, y hasta el X, se expandió por estos mismos portillos a partir del siglo VII hasta el XI, en dirección a Treviño y las cuencas altas de los ríos Oja y Tirón.

Los datos que manejamos proceden de la comunicación Hacia una cronología del contacto vascorrománico a la luz de la toponimia treviñesa (ver diapositivas) presentada por Isabel Echevarría y yo mismo en las IV Jornadas de Lingüística Vasco-Románica (Bilbao, 29 de noviembre 2013). Otras referencias importantes son Juan Antonio Quirós, Miguel Loza, Javier Niso (2013), Koldo Zuazo (2010, 2014), Roberto González de Viñaspre (2007, 2010), Zoilo Calleja (2002)Luis Javier Fortún Pérez de Ciriza (1982) y Koldo Mitxelena (1976 y 1981).

 Iruraiz-Gauna - Haro a pieLa toponimia de Treviño, como la de Álava, es una valiosísima fuente de información para conocer las distintas fases del contacto entre castellano y euskera, y entender adecuadamente la historia lingüística del País Vasco. Desde esta perspectiva, las localidades de Apellániz (valle de Arraya) y Arluzea (valle del río Ayuda) se convierten en dos hitos cruciales de las sendas que unen la Llanada central (Alegría-Dulantzi) y Treviño, desde donde el euskera se expandió hacia la Rioja Alta y Burgos (hasta las cuencas de los ríos Oja y Tirón). El uso combinado de la cartografía, la arqueología, la toponimia y la documentación medieval permite esbozar la ruta y cronología más previsibles de esta expansión. Los principales hechos que se van a reseñar son los siguientes:

  1. La interrupción del corredor primario de expansión meridional del euskera, la gran calzada romana a su paso por la Llanada (Itinerario Antonino A-34, Ab Asturica Burdigalam), a la altura de la hoz de Arganzón
  2. La iglesia con baptisterio de cronología temprana (ss VI-VII) hallada en Alegría-Dulantzi, que denota la existencia de un núcleo de poder y de prestigio regional en esos siglos
  3. La conexión de Dulantzi con los valles de Laminoria y Arraya por el portillo de Guereñu, donde a la altura de Cicujano se situaba en época altomedieval la abadía de Santa Pía. Las abadías altomedievales fueron fundadas por los linajes que controlaban el territorio entre los siglos (IX-X)
  4. El conjunto de innovaciones muy tempranas características del euskera occidental (Reja de San Millán de 1025), documentadas en Arraya
  5. La prolongación de esta “ruta de expansión del euskera” hacia La Rioja por el portillo de Rivas de Tereso, en la ladera oriental del macizo de Toloño, donde en época altomedieval se encontraba la abadía de San Miguel de Rivas

La bibliografía que aportamos permite ahondar en cada uno de estos elementos que solo de manera resumida tocamos en los siguientes apartados.

1. La hoz de Arganzón: freno a la expansión del euskera

A simple vista se reconocen importantes diferencias en la distribución de la toponimia vasca en la geografía de la Llanada alavesa y zonas limítrofes de Treviño, aspecto que se documenta desde el siglo XI en la Reja de San Millán. Así se percibe con nitidez el declive de las formas vascas en la parte suroccidental (SO) de la Llanada y occidental (O) de Treviño, área de Lapuebla de Arganzón y valles contiguos por el oeste. En contrapartida, sobresalen topónimos romances como los siguientes:

  • En el alfoz de Langrares (Llanada occidental): Transponte, Adanna, Lermanda, Margarita, Suvillana, Quintaniella de Sursun, Billodas, Langrares, Oto, Mandoiana, Lopeggana
  • En el alfoz de Fornello (al oeste de Treviño): Billalonga, Lunivilla, Tuiu, Sancti Iulani, Ripa Martini, Lizinganiella, Antezana, Macanes, Ripaota, Melietes, Quintaniella, Ripavellosa, Aramingon, Ripacuta, Logrozona.

Foz de ArganzónParece claro que la hoz de Arganzón debió de constituir un obstáculo a la circulación de la lengua vasca en torno a los siglos VI-XI; precisamente por la calzada (Itinerario Antonino A-34, Ab Asturica Burdigalam) por la que la lengua se había expandido previamente desde Pamplona (siglos V-VI). De Pamplona procedía el tronco común del que posteriormente derivaron los actuales dialectos (Koldo Mitxelena 1981) y en particular el euskera occidental, que germinó en la Llanada alavesa y valles contiguos de Laminoria y Arraya entre los siglos VI-X. Este proceso de dialectalización temprana debió de estar favorecido por la fractura que la invasión musulmana del siglo VIII creó entre los núcleos vascones de Pamplona y la Llanada alavesa (Koldo Zuazo 2010).

Desconocemos la naturaleza precisa de la barrera de Arganzón, pero parece obvio que los sucesivos grupos de poder (hispanorromanos, visigodos, musulmanes, asturianos, castellanos o navarros) con capacidad para ejercer el control sobre el corredor entre la hoz de Arganzón y el paso fluvial por Miranda de Ebro impidieron el asentamiento de población vasca en la zona. Roberto González de Viñaspre (2007) documenta la presencia a principios del siglo IX de pobladores de origen leonés en Estavillo, al sur de La Puebla de Arganzón, lo que indica claramente el esfuerzo de la monarquía asturiana por controlar esta ruta.

2. San Martín de Dulantzi en el alfoz de Hirarzaeza, núcleo vascón siglos VI-VIII

La recién descubierta iglesia paleocristiana de San Martín pone de manifiesto que Alegria-Dulantzi fue entre los siglos VI-VIII un núcleo regional de poder. La primacía de esta población desde época antigua se apoya en la identidad de Dulantzi con Tullonium, topónimo mencionado por los geógrafos grecolatinos como mansio del Itinerario Antonino A-34, ubicada además al pie del antiguo castro indígena de Henayo de la Edad del Hierro.

Tullonium se encontraba equidistante (a unos 30 km) de los otros dos enclaves destacados que limitaban la Llanada por sus extremos: Alba (a oriente) y Veleia (a occidente). Dado que ni en Veleia ni en sus cercanías inmediatas se han hallado enterramientos de estilo franco-aquitano (como los de San Martín de Dulantzi, o Aladaieta), así como por motivos adicionales, creemos que Tullonium fue uno de los principales asentamientos elegidos por las élites vasconas para establecerse y controlar la Llanada a mediados del siglo VI.

Cabe destacar que la necrópolis de San Martín de Dulantzi contiene enterramientos análogos a los de Aldaieta y que la iglesia paleocristiana en torno a la cual se hallan los enterramientos está dotada de baptisterio. De esta forma describen Juan Antonio Quirós, Miguel Loza, Javier Niso (2013) el hallazgo:

“Este edificio ha sido interpretado como iglesia teniendo en cuenta su morfología y orientación, el hallazgo en el centro del ábside de un fragmento de estela funeraria reutilizada como tenante de altar conservada in situ, la presencia en los niveles de amortización de restos arquitectónicos de celosías, cornisas, tambor de columna y la identificación de una sala dotada de una pila central como un baptisterio de inmersión. Se trataría de un edificio singular en el panorama de la arquitectura monumental del norte peninsular, puesto que presenta notables similitudes con otras construcciones realizadas en sectores mediterráneos o en el interior peninsular. Su cronología es coherente con las dataciones propuestas para la difusión de las iglesias rurales en Hispania”.

San Martín de DulantziLlama la atención que la construcción de mampuestos reutiliza materiales romanos. Asimismo, destaca la piscina bautismal, que posee dos escalones y está revestida en su interior por un enfoscado rosáceo que es similar al hallado en la tumba fundacional de la necrópolis franco-aquitana:

“El hallazgo de numerosos clavos en todas las tumbas de este período testimonia que los enterramientos de esta fase fueron realizados con ataúdes de madera, al igual que en el cercano yacimiento de Aldaieta (Azkarate 1999), situado únicamente a unos 10 km al NO de Dulantzi.

Además, en nueve de estas tumbas se han hallado ajuares que comprenden objetos de adorno personal, armas y otros materiales de prestigio […] Salvo en un caso (con vasija), todos los individuos dotados de este tipo de objetos son hombres adultos, y al igual que en el cercano yacimiento de Aldaieta, la composición de estos ajuares es muy heterogénea, puesto que se combinan las armas, objetos de adorno personal, elementos de prestigio como cuencos de vidrio o de bronce, un cubo y otro tipo de elementos como son dos cucharillas metálicas o piezas cerámicas […]

Estos materiales presentan grandes analogías con los hallados en Aldaieta, de tal forma que en el catálogo de materiales de este yacimiento se encuentran paralelos prácticamente para todas las piezas de Dulantzi (Azkarate 1999). Para datar estos enterramientos se ha asumido la cronología propuesta para el cementerio de Aldaieta – segunda mitad del siglo VI hasta inicios del VIII– debido a las analogías existentes entre los materiales de ambos yacimientos, que son compatibles con las dataciones radiocarbónicas realizadas sobre los restos humanos”.

Cuchara sacramental de San Martín de DulantziLa presencia de un baptisterio es prueba de la existencia de una comunidad cristiana tempranamente jerarquizada, ya que solo los obispos estaban autorizados a realizar el sacramento del bautismo. Supuestamente eran obispos itinerantes, cuya sede desconocemos (¿Pamplona, Oca?). Ajuares, como las cucharas litúrgicas ornamentadas con figuras mitológicas, los cuencos de vidrio y bronce, o las armas francas denotan asimismo que los individuos enterrados en Dulantzi formaban parte de élites dirigentes, relacionadas con las de Aldaieta, Finaga, o Santimamiñe.

3. El portillo de Guereñu y la abadía de Santa Pía de Laminoria

El portillo de Guereñu es el arranque de la ruta principal por la que el euskera se expandió hacia el sur entre los siglos VIII-XI, sorteando la foz de Arganzón. La calzada que desde Veleia se dirigía hacia Deobriga, en el paso del Ebro a la altura de la actual Miranda, debió de ser un obstáculo para las gentes de habla vasca en esos mismos siglos, como hemos visto más arriba. El portillo de Guereñu, sin embargo, conectaba el alfoz de Hiraszaeza en la Llanada central (actual municipio de Iruraiz-Gauna) con los valles de Laminoria y Arraya, antiguo alfoz de Harrahia. Estos valles son el primer eslabón de la ruta que desde Iruraiz-Gauna se dirigía hacia la cuenca alta del Ebro, bien por los caminos del Ega de Campezo hacia Estella y Calahorra; o por los del río Ayuda e Inglares, a través de Treviño, Peñacerrada, Salinillas de Buradón y Rivas de Tereso hasta Labastida y Haro. Además, la toponimia que recoge la documentación medieval para estos valles denota una gran vitalidad del euskera en la zona, así como un estado avanzado de las innovaciones propias del dialecto occidental (ver más abajo).

Capitles prerromanos de CicujanoLa abadía de Santa Pía, que se hallaba en el centro mismo del valle de Laminoria, debió de desempeñar un papel importante en estas fases iniciales de pujanza lingüística. Su origen y desarrollo fue similar al de otras muchas abadías altomedievales. Son pequeños centros religiosos fundados entre los siglos IX y X por los linajes que controlan el territorio más inmediato. A medida que las dinastías reales van imponiendo su primacía sobre las aristocracias rurales, las rentas, herencias y otros derechos asociados a estas abadías van siendo absorbidas paulatinamente por los grandes monasterios (San Millán de la Cogolla y Santa María de Irache, en el siglo XI, y Calahorra, a partir del siglo XII, a través del arcedianato de Berberiego, en el caso de Santa Pía).

A finales del siglo XI, al incorporarse el obispado de Alava en el de Calahorra, coincidiendo con la recién adquirida hegemonía de Castilla sobre Pamplona, los obispos de la expandida sede adoptarán medidas contra los milites o señores de Álava. Estos tenían como costumbre designar entre sus familiares a los clérigos locales, quienes a su vez incumplían sus obligaciones fiscales con la nueva diócesis. Por ello, la sede calagurritana reorganiza internamente sus dominios creando arcedianatos y arciprestazgos, a cuya cabeza situará a personajes procedentes de los linajes locales, pero sujetos a la disciplina diocesana a cambio de dignidades eclesiásticas. Así, a los arcedianos de Alava y Berberiego se les reserva silla tanto en el cabildo de la catedral de Calahorra como en los sínodos diocesanos (vg. sínodo de Logroño de 1240). Santa Pía pasará a pertenecer al arcedianato de Berberiego, el más amplio de las cinco jurisdiciones del obispado de Calahorra. Lo constituyen los arciprestazgos de Arana-Arraya, Bernedo y Viana, abarcando una “atípica agrupación de parroquias” de los reinos de Castilla y Navarra.

Los linajes preponderantes en la Llanada central y Montaña Alavesa (Piérolas, Rojas, Guevaras y Gaonas) debieron de controlar los destinos de Santa Pía desde su fundación hasta su adscripción a Calahorra, y siguieron haciéndolo después  (Zoilo Calleja 2002). En este sentido, cabe reparar brevemente en el linaje de los Gaona, del que se documentan relevantes milites a partir del siglo XII. El genealogista José de los Ríos Casquero menciona a Ruy Díaz, supuestamente hijo del señor de Vizcaya, Diego López I de Haro, como fundador del solar y torre de los Gaona en Sabando hacia 1160; aliado de los monarcas Alfonso VII de León y Sancho III de Castilla. Debió de ser por tanto rival de Sancho VI de Navarra, quien en 1182 dotara de fuero y muralla a la vecina Antoñana. Según este mismo autor, su nieto Rodrigo Díaz de Gaona participó en la batalla de las Navas en 1212, bajo las órdenes de Diego López II de Haro. Rodrigo Ruiz de Gaona, hijo del anterior, luchó a su vez en el cerco y conquista de Baeza en 1227.

El arcediano Fernán Ruiz de GaonaDe entre todos los Gaona destaca sin embargo un clérigo, Fernán Ruiz de Gaona, arcediano –suponemos de Berberiego– en la diócesis de Calahorra, cuyo sepulcro se custodia en la iglesia de Santa Cruz de Campezo. En 1332 aparece firmando el documento de la ‘Voluntaria Entrega‘, por detrás de los principales linajes del momento (Lope de Mendoza, Beltrán Yáñez de Guevara y Juan Hurtado de Mendoza), pero por delante por ejemplo de Fernán Pérez de Ayala, padre del Canciller Ayala. En su testamento de 4 de octubre de 1350 que se conserva en Calahorra hace inventario de sus grandes posesiones en la Llanada (Gáceta, Laharra, Alegría, Elburgo, Oreitia y Argómaniz), así como de “los palacios de Savando” en los que dice que había armas y armaduras que deja a su hijo (“las armas que tiene Jhon Martínez de Sabando mando que se las den a mi hijo Ferrandiello”). Lope Sánchez de Gaona, hermano del arcediano y asimismo cofrade de Arriaga, fue prestamero mayor de Alfonso XI y señor de las torres de Ascarza, Oquina, Apellániz y Erenchun. Juan Ruiz de Gaona, hermano de los anteriores, fue embajador del rey de Castilla, Alfonso XI, ante el monarca aragonés Pedro IV y merino mayor de Álava. Pedro López de Ayala en su “Crónica del Rey Don Pedro Primero” narra como Enrique II de Trastamara concedió el señorío de Contrasta a Ruy Fernández de Gaona, en reconocimiento a su fidelidad al haberle cedido su caballo en la batalla de Nájera (1367) contra las tropas de Pedro I el Cruel. En virtud de este generoso gesto el monarca pudo salvar la vida. Un escudero de nombre Día Roiz de Gauna murió enfrentándose en el puente de Logroño sobre el río Ebro a las tropas francesas del Conde de Foix, quien entrando por Navarra había llegado a Viana “haciendo gran daño“. La “Crónica de Don Alfonso Onceno” narra los primeros encuentros fuera de las murallas: 

“los de Logroño non los pudieron sufrir en la pelea et entraron fuyendo por la puerta, et un escudero que moraba en Logroño que decían Dia Roiz de Gauna, veyendo que facian mal de entrar asi fuyendo, detovose en la puente, el et otros tres con el, et llegaron alli los gascones et mataron aquel Dia Ruiz en medio de la puente”.

A partir del siglo XIV las posesiones y privilegios de los Gaona fueron absorbidos por otros linajes en alza, como los Lazcano (a raíz del matrimonio entre Elvira Ruiz de Gauna y Juan López de Lazcano), los Sarmiento (señores de Salinas de Añana, Ocio, Peñacerrada; Adelantado Mayor de Castilla), los Samaniego (que adquieren la torre de Maeztu) y los Hurtado de Mendoza (condes de Orgaz).

4. Las innovaciones vascas del alfoz de Harrahia

Los valles de Laminoria y Arraya, así como el extremo nororiental de Treviño, participaron plenamente de los fenómenos de dialectalización que se dieron en la Llanada alavesa entre los siglos VI-VIII. Koldo Zuazo (2010) considera que el dialecto occidental pudo ser “el primero en desgajarse del resto de los dialectos”, apuntando la posibilidad de que el distanciamiento entre esta variedad y las del resto de las regiones vascas se habría producido hacia el siglo VIII:

Tal vez por “el alejamiento de Álava y Vizcaya del Reino de Navarra, y su acercamiento al Reino astur, en el siglo VIII y, más tarde al Reino de Castilla”.

Estas son algunas de las particularidades occidentales que se documentan tempranamente en el alfoz de Harrahia (siglo XI):

  • Haritza > Aretxa > Aletxa (palatalización de la africada -tz- tras vocal i-, lenición -r- > -l-)
  • Haitz > Atx: Atxarte (palatalización de la africada -tz- tras vocal i-)
  • Eliza > Elexa > Eleja: (E)lespara, (E)lejoste, Elejalde (palatalización de la fricativa tras vocal i-, velarización en -j-)
  • Huribarri, Aranbalza (apertura de vocal -er/l > -ar/l)
  • Elor-tza-ha > Elhorzahea (artículo singular -ha e hiato a+ha)
  • Errota-heta > Erroheta (artículo plural -heta)
  • Kessalla / Gessalua (dualidad de oclusiva inicial con y sin sonorización de k- > g-)
  • Padul > Padura / Madura (vocablo exclusivamente occidental, con confusión temprana m- / p-)
  • Birgara > Birgala (lenición por influencia romance -r- > -l-)
  • Berrozi-cavea > *Berrozicavi > Berrozihavi (aspiración de -k- > -h-)
  • Secundianus > Zekuñau (mantenimiento de oclusiva intervocálica -k-, palatalización -ndi- y pérdida de nasal -anu-; en romance Cicujano)

Expansión de euskera meridional (Zuazo 2014)Se trata de formas que van a ser muy productivas en toda la toponimia del occidente de Vasconia (aretx, ax, baltz, barri, boli, elexa, lexar, okaran, padura, solo, uri), y que van a darse desde la cornisa cantábrica de Vizcaya hasta las cuencas de los ríos Oja y Tirón en La Rioja y Burgos. (Lo que no sucederá por el suroeste –contra lo que sugiere la flecha de la izquierda que apunta hacia Burgos en el mapa de Zuazo (2014) — por la barrera contra la circulación del euskera (ss. VIII-XI) que hemos identificado en Arganzón (ver arriba). La expansión hacia la cuenca alta del río Tirón en Burgos se realizará por el puerto de Rivas de Tereso, que conecta Peñacerrada, en la Montaña Alavesa –al sur de Treviño–, con Labastida y Haro, en la Rioja Alta.)

5. La ruta altoriojana de San Miguel de Rivas

Finalizamos el recorrido por la ruta meridional del euskera reseñando el portillo riojano de Rivas de Tereso, en la ladera oriental del macizo de Toloño, en el que a partir del siglo XI tuvo un lugar destacado el monasterio benediction de San Miguel de Rivas. Reproducimos la siguiente cita de Roberto González de Viñaspre (2010):

“Parece que el movimiento poblacional a fines del siglo IX se aceleró al aumentar el desarrollo económico de Álava y estimular su crecimiento demográfico. Esa situación le permitió exportar pobladores en dos direcciones: hacia el norte, sobre todo por la cuenca del Deba, y hacia el sur, principalmente franqueando la sierra de Toloño por el actual puerto de Rivas de Tereso. Allí también hubo probablemente un primer proceso repoblador alavés en torno al siglo IX […] y un segundo aporte poblacional a partir del siglo XI. La toponimia riojana de origen eusquérico presenta rasgos lingüísticos nítidamente occidentales, por lo que es evidente que para el siglo IX ya existía un grado de diferenciación dialectal en el euskera llevado por aquellos vascófonos de origen alavés”.

Puerto de Rivas de TeresoEs segura la conexión de San Miguel de Rivas con Santa Pía de Laminoria, como prueba la alternancia en su dominio sobre muchas posesiones de Álava. Un ejemplo es la donación de Rivas por el conde don Marcelo y su mujer Andregoto “al obispo Fortunio, al prior Blasco y al monasterio de Leire” en 1071 dotándola de la decanía legerense de Bujanda (tradicionalmente ligada a Santa Pía). Su deseo es que Rivas se convierta en un centro religioso pujante

“ut constituatis in Sancto Micahele ordine monachorum et compleatis regularibus disciplinis secundum regulam Sancti Benedicti”.

Dice Fortún Pérez de Ciriza: “Tan solo el abad y los monjes de Leire tendrían autoridad sobre la comunidad de Rivas, poniendo a su frente y removiendo libremente a un decanum, de acuerdo con la regla de San Benito. En definitiva, Rivas se convertía en una decanía de Leire, de quien dependía disciplinariamente y a quien entregaría un censo anual como signo de esa dependencia”.

Esta vinculación de San Miguel de Rivas con Leire se mantendrá con altibajos durante la existencia posterior del monasterio pese a la reorganización de la diócesis alavesa y su adscripción a Calahorra a finales del siglo XI. En todo caso, para entonces la expansión de la lengua vasca por La Rioja y Burgos ya se había completado y comenzaba un lento pero definitivo retroceso frente a la pujanza de las variedades romances. Ruta meridional del euskera, ss VII-XI Referencias

Con fecha de 15 de octubre de 2014 se han revisado tres elementos en esta entrada:

  • Hemos cambiado Hiraszaeza por Hirarzaeza (-sz- > -rz-), aspecto que justificaremos en el futuro
  • Se ha corregido la distancia que separa Dulantzi de Alba y Veleia, que no es de 15 km sino del doble, aproximadamente 30 km.
  • Por indicación de Juanjo Larrea Conde, se ha matizado la sugerencia de que existiera una sede episcopal en Dulantzi en el siglo VI. La requerida presencia de obispos para el sacramento del bautismo en fases tempranas del cristianismo no conlleva la existencia de una sede episcopal. Eran figuras itinerantes, que circulaban por el territorio visitando las comunidades de feligreses, pero cuya sede debía de corresponder con alguna de las más cercanas de la provincia tarraconense, en nuestro caso Pamplona u Oca.
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6 Comentarios en “Hirarzaeza y Harrahia: ‘alfoces’ que fueron cuna del euskera occidental (ss. VI-X)
  1. Octavià dice:

    Eliza > Elexa > Eleja: (E)lespara, (E)lejoste, Elejalde (palatalización de la fricativa tras vocal i-, velarización en -j-)

    La forma antigua (y que aún se debe conservar en euskera occidental) es eleiza, que por un lado da eliza (que es la forma más común en el euskera actual) y con palatización elexa, que a su vez dio eleja en época moderna (s. XVIII) por la influencia castellana (la velarización a la que aludes no es propia del euskera).

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  4. […] en la formación y expansión del euskera occidental fue expuesta en una entrada de Trifinium: Hirarzaeza y Harrahia: alfoces que fueron cuna del euskera occidental (ss. VI-X). Aquí deseamos añadir algunos nuevos datos que refuerzan la tesis que ofrecimos hace ahora tres […]

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